GUIA DE LA MEZQUITA CATEDRAL DE CORDOBA
Las partes fundamentales
del edificio son el antiguo alminar o torre, el patio y la sala de oración.
la vieja cultura helenística mediterránea. Es de destacar la variedad de las
columnas y de los capiteles, digno muestrario de todos los estilos grecorromanos, egipcios
y visigodos. Sobre las columnas se levantó una pilastra hasta lograr una altura
apetecida, surgiendo así
la arquería superpuesta con dovelas de piedra y ladrillo. En la nave occidental se
encuentran alojadas capillas cristianas, entre las que destaca la dedicada a la Purísima
Concepción del siglo XVII. El artesonado de la nave central fue restaurado en 1919, y el
de las demás naves, en 1975-79, con madera de pino del Canadá.
Alhakén II (961-976) vuelve a ampliar la mezquita de sus antepasados, realizando
los trabajos con gran rapidez. El aumento consistió en alargar doce tramos de la sala de
oración. Las arquerías repiten el modelo de Abderramán I. En ella hay que
destacar la cúpula de la antigua capilla de Villaviciosa, así como la que precede
del mihrab, recubierta de rico mosaico. Las columnas y capiteles fueron labrados para este edificio.
Alternan los capiteles corintios y compuestos, así como los fustes de mármol azul
y rosa. Elñ lujo de la decoración se concentra en la capilla del mihrab,
destacando los suntuosos revestimientos de mosaico. El interior del mihrab se
cubre con una enorme concha de yeso de gran valor decorativo. Inscripciones en
loor del califa fechan esta obra en 965.
La ampliación de Almanzor, llevada a cabo entre 987 y 990, fue la última y más
extensa de todas, no ofreciendo ya novedades arquitectónicas al edificio.
La ampliación, por causa de la proximidad del río Guadalquivir, se hizo hacia el
oriente, por lo que el mihrab quedó en el futuro descentrado. La ampliación de
Almanzor -se ha escrito- es más que nada un alarde, hecho, sin duda, con
miras políticas y para afirmar su poder. En la esquina se destaca la iglesia parroquial
del Sagrario, con pinturas murales del italiano César Arbasia, del siglo XVI.
Crucero de la Catedral.
La obra se inició en 1523 por mandato del obispo don Alfonso Manrique, con la
oposición del cabildo de la Catedral y de toda la Ciudad. Forma un conjunto en que se
desarrollan todos los estilos de los siglos XVI y XVII: arquerías y bóvedas
hispanoflamencas, cúpula renacentista, bóveda del coro y altar mayor protobarrocos.
Se concluyó a comienzos el siglo XVII. Fueron directores de la obra los arquitectos
cordobeses Hernán Ruiz I, Hernán Ruiz II, Hernán Ruiz III y Juan de Ochoa.
La sillería del coro, en madera de caoba, fue realizada por el escultor sevillano Pedro
Duque Cornejo, en el siglo XVIII. Las pinturas del altar son de A. Palomino.
Tesoro de la Catedral.
Muestra piezas de los siglos XV al XX, siendo la mayoría de ellas obra de talleres
cordobeses. Destacan también magníficas obras italianas. Se accede a él
por la capilla de Santa Teresa o del Cardenal, construida por el insigne arquitecto barroco
Francisco Hurtado Izquierdo.
La obra más espectacular y grandiosa es la custodia procesional para el día del
Corpus Christi, encargada a Enrique de Arfe, orfebre alemán, por el obispo Martín
Fernández de Angulo entre 1510-1516. Salió por primera vez el año 1518.
Pueden verse también dos relicarios del siglo XV, llamado uno de San Bartolomé,
con copa de cristal de roca y labores de estilo gótico, así como el de Santa
Ursula, que representa el busto de la santa donado a la Catedral por el obispo don
Fernando González Deza a comienzos del siglo XV.
Es digno de contemplarse el acetre de plata cincelada en forma de crátera, con escudos
episcopales y cartelas con las fechas de 1561 y 1562.
Finalmente cabe detenerse ante las cruces procesionales, una de ellas atribuidas a Enrique de
Arfe, y ante el magnífico Cristo crucificado de marfil, espléndida obra del
barroco español.
Museo Visigodo de San Vicente
Situado en la ampliación de Alhakén II, presenta las piezas arqueológicas
halladas en 1931-1935 en el solar que ocupó la antigua basílica cristiana de San
Vicente, mártir, construida en el siglo VI, en el que después se alzó
la mezquita fundacional. Destacan el tenante y mesa de altar, un excelente capitel jónico
del siglo I, un fragmento del sarcófago de hacia 335 y una pila, todo con simbología
cristiana.