Vinos que pertenecen a su tierra.
Desde hace tres generaciones nuestra familia está comprobando que cuanto más cuidamos la tierra, mejor vino conseguimos. Por ello, practicamos una viticultura ecológica certificada desde finales de los años noventa: para introducir biodiversidad en el viñedo, creamos cubiertas vegetales, setos y corredores verdes. Para paliar los efectos del cambio climático estamos invirtiendo en energías renovables en bodega y en el aprovechamiento de la biomasa en la viña. En el año 2009 fuimos la primera bodega española en calcular nuestra huella de carbono, adquiriendo el compromiso de reducirla anualmente.
Todo lo anterior nos permite elaborar vinos que huelen y saben a lo que tienen oler y saber: el reflejo de la tierra y la variedad de uva en el vino. La fermentación de este vino se ha realizado únicamente con las levaduras autóctonas que llegaron a la bodega adheridas a la piel de la uva. Sin utilización de levaduras comerciales. Por eso el cuidado de nuestro viñedo es tan importante: es lo que nos va a permitr cuidar y conservar nuestras levaduras autóctonas, responsables del ADN de nuestros vinos a través del proceso de fermentación (color, aroma y sabor).